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Club de Yates de la UACh: Pasión por la navegación al alcance de todos

Abierta a estudiantes y público en general se encuentran las inscripciones para ser parte de la asociación náutica de la Universidad Austral de Chile.

 

Con cerca de 63 años de historia y bajo el alero de la única escuela de Ingeniería Naval del país, se encuentra el Club de Yates de la Universidad Austral de Chile, organización que históricamente reúne y difunde el desarrollo de la navegación en Valdivia.

La asociación, que convoca a estudiantes y público en general, se ubica en las instalaciones del astillero del campus Miraflores de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la UACh, y se encuentra a cargo de Daniel Bravo, Ingeniero Naval y navegante profesional, quien extiende la invitación a todos y todas quienes quieran conocer más sobre la cultura náutica a ser parte de la organización.

“Si cuentan con conocimientos de navegación, se unen inmediatamente, mientras que, si no los tienen, deben realizar un curso introductorio. El público en general debe pagar una cuota de 8 mil pesos mensuales y los estudiantes, 3 mil”, lo que a juicio del profesional es un precio módico y accesible para todos los interesados.

“Cuando empecé a navegar la navegación era vista como una actividad de élite y, en general, estaba asociada a un Club de Yates que era bastante caro por las cuotas de incorporación. Además, había que tener un velero ya que no existía la posibilidad de acceder a uno que fuese propio. Ahora en cambio eso ha cambiado bastante y se ha generado una masa crítica de escuelas de vela que funcionan más con la lógica que bien podría relacionarse con los clubes de remo, en el sentido de que el club es el dueño de las embarcaciones y uno se hace miembro y ocupa las embarcaciones. Es un modelo mucho más eficiente en todo sentido”, sostiene Bravo.

Quienes se integran al Club de Yates UACh pueden hacer uso de algunas de sus embarcaciones, entre las que se encuentran cuatro lásers, un 470, dos piratas, un catamarán, tres windsurfs y un gomón, usado como bote auxiliar, además de participar en talleres y aprender técnicas de reparación de embarcaciones y velas.

Según explica el ingeniero naval, “lo interesante es que se trabaja en base a proyectos que se ganan los mismos integrantes o por medio de servicios que se ofrecen a la comunidad. En el fondo, el club es muy barato porque la idea es que la gente se una y participe de las reparaciones de las embarcaciones y que aprenda a autogestionar su navegación a vela. En la medida que seamos capaces de autogestionarnos, la vela se va a masificar y se va a transformar en un deporte mucho más accesible, de lo contrario, siempre va a estar limitado a una élite que sea capaz de pagar por los servicios asociados”.

Bravo adelanta que dentro de las actividades ya planificadas para este año se haya un encuentro de instructores provenientes de distintas partes de Chile, cursos, participación en regatas, y muy especialmente, la Regata de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería que se realizará durante la semana aniversario, “que es un evento más o menos grande y entretenido donde habitualmente viene gente de otros lados y es una fiesta bonita”, asegura.

Los interesados e interesadas en conocer más y ser parte del Club de Yates de la Universidad Austral de Chile, deben contactarse a través de las redes sociales Facebook, Instagram o por medio del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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Club de Yates UACh celebra el aniversario de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería con una regata abierta a la comunidad

Para conmemorar el aniversario número 29 de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral de Chile, eL sábado 20 de octubre se realizará una competencia de embarcaciones de vela de distintas clases en los ríos de Valdivia.

El próximo sábado 20 de octubre, a las 11.30 horas, se realizará en los ríos de Valdivia una regata multiclase con el objetivo de conmemorar el 29º aniversario de la Facultad de Ciencias de la Ingeniera de la Universidad Austral de Chile, entidad que alberga desde 1956 al Club de Yates UACh.

La competencia consistirá en tres pruebas: una regata tradicional de 4 piernas -2 vueltas- en el Río Calle Calle, frente a la Costanera y dos regatas a modo de travesía que unirán los Ríos Calle Calle, Valdivia, Cruces y el canal Haverbeck, pasando bajo los 3 principales puentes de la ciudad. Todas las regatas se encuentran abiertas a todos los clubes y particulares que deseen participar con sus embarcaciones de vela.

La reunión de timoneles e inscripciones será a las 10 horas en las dependencias del Club de Yates UACh, en el edificio 4000 del Campus Miraflores, ubicado en General Lagos 2086.

La Regata Facultad de Ciencias de la Ingeniería 2018 es la primera de una serie de competencias que abren la nueva temporada de regatas del Club de Yates UACh, la cual considera la III Regata Alberto Cotapos Vega el próximo 17 de noviembre y termina a fin de año con la Regata Desafío Navegando a Corral, dando paso a las regatas de verano organizadas por otros clubes de nuestra ciudad.

Una de las grandes novedades de este año es la participaciónn del catamarán “Ayakoú”, que en lengua del pueblo yagán -reconocidos navegantes de los canales del sur de Chile- significa “flecha”. El nuevo catamarán a vela fue diseñado y fabricado íntegramente por los navegantes del Club de Yates UACh con la colaboración de diversas unidades de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería, como el Instituto de Ciencias Navales y Marítimas, la Escuela de Ingenieríaa Civil Mecánica, el Canal de Ensayos Hidrodinámicos, Laboratorio LeüfuLab e InnovING 2030.

Rodrigo Beltrán, presidente del Club de Yates de la UACh, indicó que “esta nueva embarcación es una declaración de independencia y autonomía, además de ser el comienzo de una nueva etapa en que el club aprovecha de fomentar el desarrollo tecnológico de la navegación a vela en Valdivia”.

Para más información, los interesados pueden solicitar el Aviso de Regata al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Club de Yates UACh y Escuela Pedagogía Educación Física realizaron la tercera versión de la Regata Alberto Cotapos Vega

La carrera de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación junto al Club de Yates de la Universidad Austral de Chile realizaron la tercera versión de la Regata Alberto Cotapos Vega en conmemoración de quien formó navegantes en los cursos en ambas entidades y fue un importante impulsor de la vela a nivel nacional.

El pasado sábado 17 de noviembre se realizó por tercer año consecutivo la Regata Alberto Cotapos Vega, la que consistió en 4 pruebas en una cancha con forma de trapecio en el río Calle Calle a la altura de la estación de trenes. La competencia convocó a más de 30 embarcaciones con navegantes provenientes de Valdivia, Corral, Puerto Montt y Panguipulli.

Inicialmente, las condiciones de poco viento y fuertes corrientes obligaron a la postergación de las pruebas por casi 1 hora, dándose inicio a la competencia a las 15 horas cuando comenzaron a soplar vientos de alrededor de 10 nudos, pudiéndose realizar las pruebas en total normalidad.

Las categorías participantes fueron Clase Laser (en sus 3 modalidades: 4.7, Radial y Estándar), Clase Pirata, Clase Optimist (en modalidades principiantes y avanzados) y General.

Se premió a los 3 primeros lugares de cada categoría y 3 premios al Espíritu Navegante, el cual pretende destacar las habilidades de los navegantes más allá de la competencia y motivar su formación en la navegación a vela.

En categoría Laser 4.7, el 1° lugar fue para Matías Monsalve del Club Náutico Panguipulli (CNP) y el segundo, para Catalina Medina de Club Náutico Reloncaví (CNR). En categoría Laser Radial, el primer lugar fue para Jordy Retamal de CNP, mientras que el segundo lugar quedó en Valdivia gracias a Patricio Guajardo del Club de Yates Valdivia (CYV). El tercer lugar fue para Javier Igor de CNR.  En la categoría Laser Estándar, el primer lugar lo obtuvo Sergio Jara de Club de Yates UACh (CYUACh); el segundo, Cristobal González de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación UACh y el tercer lugar fue para Enzo Paredes de CYUACh.

En categoría Pirata, el primer lugar lo obtuvieron Rodrigo Beltrán y Bastián Castro, a bordo del “Don Carlos” de CYUACh; el segundo lugar quedó para Francisco Lavín y Nataly Peña a bordo del “Drake” del mismo club, mientras que el tercero, recayó en Mateo Arenas, Olivia Gambi y Matías Arriagada en el “Rostock” de CYV.

En categoría Optimist Principiantes, el primer lugar fue para Valentina Santana de CNR y el segundo y tercer lugar quedaron para Catalina Rojas y Domingo Vásquez, respectivamente, ambos de CYV. Para la categoría Optimist Avanzado el primer lugar se lo llevó Cristián Améstica de CNR; el segundo, para Cloe Maya de CNP y el tercero quedó con Javiera Navarrete de CYV.

En categoría General, el primer lugar fue para Daniel Bravo a bordo del catamarán “Ayakoú” de CYUACh y el segundo fue para Mauricio Navarro de CNR en su Sunfish.

Durante la ceremonia de premiación se destacó el Espíritu Navegante de Sebastián Ortega, Ismael Ampuero y Cristobal Antillanca, quienes acompañados de navegantes de CYUACh, navegaron las nuevas embarcaciones EcoOptimist del Liceo Carlos Haverbeck de Corral, en las cuales están comenzando a formarse en esta disciplina gracias a su instructor René Hernández y Luis Iturra director del liceo.

Daniel Bravo, instructor del CYUACh, destacó el compromiso y esfuerzo de los clubes de otras ciudades por participar en las regatas valdivianas.

El Club de Yates UACh avanza viento aún largo hacia la navegación oceánica.

Durante semana santa tuvo lugar una jornada de entrenamiento en embarcaciones mayores en el Lago Llanquihue.

Durante 2 días, 10 miembros del Club de Yates UACh pudieron entrenar la llevada de spinnaker, trimado de mayor, genoa y timoneo en dos embarcaciones de 35 pies.

Lo anterior permitió experimentar las inercias y reacciones de embarcaciones pesadas y por sobre todo el trabajo en equipo, tema esencial que se presenta en barcos de esta envergadura.  

Mientras tanto, en el astillero de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería el primero de los barcos oceánicos tiene su casco y cubierta laminados y se encuentran ya instalados el conjunto de compartimientos estancos que proveerán flotación en caso de avería en mar abierto. En el proyecto participan alumnos de Ingeniería UACh y miembros del club pertenecientes a la comunidad valdiviana en general.

El club quiere agradecer especialmente a Javiera Molina, Antonio Bottai y Cristóbal Navarro por hacer posible las jornadas de entrenamiento y la enriquecedora experiencia vivida durante estos días.

 

Este sábado se llevará a cabo la Regata Aniversario de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería.

Como es tradicional, el Club de Yates UACh, celebrará el aniversario Nº 30 de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería con una regata que se realizará el próximo sábado 19 de octubre.

 

La competencia deportiva es abierta a la comunidad de Valdivia y la zona sur, a otros clubes o personas particulares que deseen inscribirse

 

“La intención de la regata es generar un espacio de mejoramiento técnico en competencia amistosa entre los navegantes de la zona sur, así como un momento de encuentro y convivencia en nuestra Facultad, que ya es un espacio habitual de intercambio entre navegantes, por ello queremos invitar a todos los amantes del agua a unirse a esta fiesta y disfrutar junto a los miembros del Club de Yates UACh” señaló Daniel Bravo, ingeniero naval e instructor del club.

 

La Regata Aniversario FCI se podrá apreciar desde la costanera del Río Valdivia en el tramo entre Astilleros ASENAV y el Terminal de Buses de Valdivia.

 

La competencia tendrá 4 principales clases: Optimist, Láser, Pirata, Monotipos.  La clase Láser se subdivide a su vez en categorías Radial, standard y 4.7; mientras que los Optimist se subdividen en categorías novicio y experimentado.

 

Las inscripciones estarán abiertas desde las 8:00 horas del sábado 19 de octubre y tiene un valor de $.5000 pesos por participante.

 

Para mayores informaciones los interesados deben comunicarse al correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Estudiantes de ingeniería y miembros del Club de Yates UACh construyeron la primera embarcación oceánica.

Proyecto se ejecutó íntegramente en las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería UACh y cumplió su primera travesía desde Valdivia a Calbuco.

 

Estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería que integran el Club de Yates UACh, construyeron la primera embarcación oceánica -una iniciativa pionera en Chile, que se desarrolla en las instalaciones del astillero ubicado en el Campus Miraflores de la Universidad Austral de Chile en Valdivia y- donde cada pieza de la nave fue construida por los futuros ingenieros, junto a miembros del club.

 

El proyecto es parte del trabajo que viene desarrollando por más de dos años el Club de Yates UACh, asociación náutica que nació hace décadas al alero de la Escuela de Ingeniería Naval y, que es liderada actualmente por Daniel Bravo, ingeniero naval y navegante profesional, quien ha logrado transformar la navegación en un deporte más accesible, dictando cursos de vela dirigido a estudiantes y público general de Valdivia, sin más requisitos que la pasión por navegar. 

 

Gracias al entusiasmo que Daniel Bravo imprime a cada una de sus acciones, poco a poco el Club de Yates UACh fue creciendo en ideas hasta llegar a la construcción de la primera embarcación oceánica que da vida a lo que él denomina una Escuela de Vela Oceánica, todo lo anterior con el apoyo y financiamiento de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería.

 

 “Ha sido una labor épica en la cual trabajamos decenas de personas durante dos años, preparando primero a la gente y luego, durante un año, fabricando el barco que nos permite hoy desarrollar la actividad” dice Bravo. 

 

Añade que en general, la construcción de este tipo de embarcaciones está ampliamente segregada en Chile, en el sentido de que los astilleros nacionales, tradicionalmente, construyen una parte sencilla del barco, pero compran todo lo demás. “Nosotros en cambio hemos tenido que desarrollar cada pieza (equipamiento, mástil, velas, roldanas). Esto provee una profundidad y globalidad enorme en la comprensión y aprendizaje de todos los fenómenos involucrados.  Además, por supuesto, los alumnos que fueron ingenieros y constructores del proyecto, luego se han transformado en navegantes probando y experimentando ellos mismos el resultado de sus decisiones” afirma Bravo.

 

En cuanto al diseño, explica que se mantuvo una aproximación conservadora que permitiera navegar en mar abierto con seguridad y, se intentó innovar en todos los aspectos posibles, siendo una de sus características más interesantes el mástil alar rotatorio que mejora sustancialmente la aerodinámica del aparejo completo. 

 

La embarcación fue bautizada con el nombre de la lengua Yagán “Omora” que significa colibrí, recordando así a un pueblo originario de grandes navegantes del extremo sur de América.

La primera travesía del “Omora” se llevó a cabo este verano, partiendo inmediatamente después de la botadura del barco. “Navegamos con 3 tripulaciones y un total de 8 estudiantes desde Valdivia a Calbuco, para participar del 2do Encuentro Náutico y luego volver a través de la misma ruta a nuestra ciudad” señala Daniel Bravo.

 

La embarcación tiene 5 metros de eslora y no tiene motor auxiliar, por lo tanto, la precisión técnica de la navegación es fundamental y obliga a ejercitar permanentemente la sensibilidad al timón, dado que tampoco tiene piloto automático. 

 

José Mayorga es estudiante de ingeniería civil mecánica, fue alumno practicante durante la construcción de la embarcación y luego parte de la tripulación. Su experiencia la califica como una hazaña maravillosa.

 

“Me alegró muchísimo haber podido participar de todo el proceso constructivo de Omora y luego haber navegado en él hasta Calbuco, es algo que no tiene precio.  La travesía fue muy larga. La primera parte del viaje, desde Valdivia hasta Bahía Mansa, fue durísima, navegando siempre con viento en contra y avanzando a una velocidad a ratos despreciable. Por ello felicito a los y las valientes que se embarcaron en esta aventura, a Daniel Bravo por su constancia y guía, y doy las gracias a las personas que creyeron desde el principio en este proyecto”.

 

Escuela de Vela Oceánica

 

Esta escuela nos permitirá capacitar a nuestros miembros en las habilidades técnicas asociadas a la navegación de mar abierto, como uso del GPS, lectura de cartas náuticas, ruteo meteorológico, planificación de travesías, uso de mareas y corrientes explica Daniel Bravo, pero sobre todo y,  tal vez mucho más importante, proveerá un espacio de conexión profunda con el entorno marino y con la tripulación que comparte la travesía,  mejorando las habilidades de trabajo en equipo, tolerancia al fracaso y al cansancio, comprensión de la naturaleza y de las propias debilidades y fortalezas y las de los demás.

 

La idea es que esta escuela se desarrolle como un taller todos los segundos semestres, con una experiencia de navegación oceánica extensa durante el periodo de vacaciones, cuyo destino serán travesías al archipiélago de Chiloé y quizás en años venideros, también a la zona centro del país.

Durante el año se programarán salidas regulares a Corral como entrenamiento para la gran experiencia del próximo verano.

 

“Este ha sido un trabajo enorme y nuestro mayor orgullo nace del compromiso y entrega dedicados por el equipo entero del Club de Yates de la Universidad Austral de Chile. No es la capacidad técnica la que define el buen resultado de un proyecto de esta escala, sino la cohesión humana en torno al objetivo común” remata Daniel Bravo.

 

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Instructores de navegación se dan cita en el Club de Yates UACh

La actividad convoca a navegantes provenientes de Frutillar, Puerto Octay, Calbuco, Castro, Llanquihue, Panguipulli, Valdivia, y de la zona central, quienes compartirán experiencias y conocimientos durante este fin de semana.

Un fin de semana lleno de actividades teóricas y prácticas ha programado el Club de Yates de la Universidad Austral de Chile por medio del “Seminario y Entrenamiento de Instructores para Instructores”, que se desarrolla desde este viernes 27 hasta el domingo 29 de septiembre en la Facultad de Ciencias de la Ingeniería UACh.

La actividad, que considera jornadas de navegación por los paisajes de Valdivia y sus ríos, tiene por objetivo reunir a instructores de vela de distintas partes de Chile para mejorar el nivel técnico, entrenarse entre ellos y mejorar la capacidad pedagógica de los participantes.

Según explica Daniel Bravo, Ingeniero Naval, navegante profesional y organizador de la actividad, para el seminario el Club de Yates UACh junto con coordinar ha puesto a disposición su flota compuesta por dos piratas, un 470, cinco lásers, un catamarán y un gomón para 4 personas.

“La idea es hacer un espacio para compartir y colectivizar conocimientos por parte de todos los instructores que han venido, y que ellos mismos puedan exponer y dictar charlas con temas que son de su competencia. Obviamente también ir al agua, y entre nosotros irnos turnando para que cada entrenamiento lo lleve un instructor y luego otro, ahí vamos viendo los distintos estilos y vamos aprendiendo de los distintos entrenadores”, destaca Bravo.

La actividad convoca a navegantes provenientes de Frutillar, Puerto Octay, Calbuco, Castro, Llanquihue, Panguipulli, Valdivia, y de la zona central, quienes compartirán experiencias y conocimientos durante este fin de semana en torno al apasionante mundo de la navegación. “Ese es más o menos el espíritu, que pueda venir gente de muchos lugares distintos ya que así es más entretenido”, afirma el instructor.

Bravo, agrega además que esta actividad “se está haciendo en el marco de la preparación para la temporada de regatas. La semana que viene es el clasificatorio de Corral que el Club de Yates de la Universidad coorganiza con el Club de Yates Valdivia y con el Club de Yates de Panguipulli, después vamos a tratar de ir a una regata en Frutillar, otra en Llanquihue, etcétera, por lo que se viene un calendario competitivo relativamente intenso con miras al verano”, asegura.

Dentro de las actividades contempladas en el programa del seminario figura el intercambio de experiencias náuticas, Técnicas básicas de navegación, Financiamiento de una organización deportiva, Diseño y fabricación de elementos náuticos en impresión 3D, además de salidas al agua a los sectores del río cruces, Costanera de Valdivia,  Bahía de Corral e Isla Sofía.

 

Omora: Un trabajo colaborativo

“Este es un diseño europeo, este, en cambio, es un diseño chileno.”

Cuando una persona en este país (y en buena parte de Sudamérica) lee esa frase, casi puede imaginarse dos productos, uno bien pensado y sofisticado y otro de apariencia barata y mal acabada. Esta es una reacción automática, algo que hemos absorbido como una verdad absoluta. Enseñar ingeniería en un contexto donde esa frase es una verdad universal, es imposible: Los alumnos no están tratando de aprender, de pensar por sí mismos, están intentando por todos los medios copiar el correspondiente procedimiento, práctica o producto desarrollado afuera.

Esto tiene muchas desventajas, algunas personales como la frustración de saberte un “profesional de segunda categoría” a nivel mundial, pero también tiene algunas más prácticas y cuyo resultado económico es evidente. Una vez que un ingeniero se titula y llega al mundo laboral, su primera reacción frente a un problema es “importar la solución”, lo cual es más rápido y más barato en el corto plazo. Esta lógica va acentuando la división internacional entre países exportadores de materia prima, donde el nivel de ingresos y sofisticación técnica es muy bajo y países desarrollados que cada vez se desarrollan más.

Una opción es invertir en nuestro desarrollo, pero no solo en nuestro nivel técnico (que ya lo tenemos, llevamos décadas desarrollando ingeniería y hemos tenido muchos éxitos), sino en la confianza en nuestras capacidades y la voluntad de hacernos cargo de nuestros requerimientos técnicos.

“Above all, good reader, beware of him who claims knowledge of yacht design, for we know only about the rudiments - the rest is conjecture.” Laurent Giles (1901-1969)

Esta pequeña introducción es fundamental, Omora no es un barco, es un ejercicio, un concepto y, sobretodo, una aventura a la cual están tod@s invitad@s.

Omora (“Colibrí” en Yagan)

Omora es un bote oceánico de 5 metros de eslora, 2.2 metros de manga y 1.8 metros de calado. Tiene capacidad para 4 tripulantes y está optimizado para rumbos abiertos y vientos en el rango más bien altos. Estas son las características más necesarias en las travesías, no es un bote para regatas de boyas. En cambio, su interior es relativamente “cómodo” (claro… guardando las proporciones), con dos butacas y 4 camas en las cuales uno queda “encajado”.

Criterios de diseño y decisiones técnicas:

Lo que sigue a continuación es una descripción más bien técnica (pero amigable) de las decisiones de diseño más importantes. Tiene la intención de involucrar al lector en el proceso de desarrollo y presentar este como un conjunto de elecciones objetivas, cuantificables y comprensibles. Busca remover el aura de “ciencia oscura” que a veces rodea al diseño de yates.

Por supuesto hay cientos de cálculos, formulas, programas y métodos que ayudan a llegar a las conclusiones presentadas a continuación. Si alguien desea discutir o consultar por un cálculo en particular, lo invitamos a que se acerque a nosotros con toda confianza.

  • Estabilidad: Omora tiene una estabilidad enorme, cuenta con un bulbo de 200 kilos en el extremo de un quillote de fibra tipo espada de 1.5 metros de largo. Es un bote de fondo bastante plano y manga relativamente grande para su tamaño, lo cual lo hace bastante “tieso” en su estabilidad inicial. El diseño de cabina está pensado para generar volumen, visibilidad y espacio interior, pero sobre todo para garantizar 180 grados de estabilidad positiva (aderezamiento tras vuelta de capana). Su índice STIX es de 23.4, lo cual lo pone en el rango bajo de los barcos categoría “B”, siendo “A” oceánico y “D” bahía. Lograr un Stix alto en un barco pequeño en general es bastante difícil, pero este es solo un valor referencial, la seguridad es un concepto complejo dependiente de múltiples variables.
  • Aparejo: Omora tiene un mástil relativamente corto y velas de baja relación de aspecto, con una mayor de cabeza cuadrada con mucha área (15.5 mts2). Esto es menos que ideal en condición de ceñida pura (los rendimientos de VMG son poco impresionantes), una vela con una cuerda promedio menor (Longitud proa-popa de la vela), en un mástil un poco más alto sería más eficiente. Sin embargo, en rumbos abiertos (a partir de una ceñida abierta) los aparejos de baja relación de aspecto tienen mejores resultados que los de alta relación. (dentro de ciertos rangos razonables).

El Mástil es un perfil alar con una cuerda de 350mm de largo y una longitud total de 7.5 metros. El material ideal para esta pieza hubiese sido carbono, sin embargo eso hubiese disparado el precio de fabricación a un valor que no tiene ningún sentido práctico. Al tener que elegir otro material, se optó por fibra de vidrio laminada con resina poliéster en un esquema que incluye woven roving y fibras unidireccionales, cuya rigidez y resistencia se probó en los laboratorios de la Universidad. Nos vimos obligados a aumentar la inercia de sección hasta un tamaño en que la única opción razonable en combinación de peso/rigidez/rendimiento era un mástil alar rotatorio de gran sección. Este mástil de fibra de vidrio pesa alrededor de 15 kilos más que un perfil equivalente de carbono, pero cuesta alrededor de 8 veces menos. Obviamente el hecho de hacerlo rotatorio obligo a aplicar bastante creatividad en los esquemas y formas de laminado de las uniones de obenques, pie de mástil, estay, etc.

  • Timones: La relación de aspecto de los timones es relativamente alta, pero mucho menor que la de un barco de regatas de circuito, donde el rango de funcionamiento está muy acotado y las escenas de perdida de sustentación son controladas por una tripulación completa, con manos en todas las escotas y pesos posicionados a entera voluntad. En nuestro caso el barco debe ser controlable navegando de noche, con poca visibilidad, con una sola persona en cubierta y los demás durmiendo en posiciones posiblemente desfavorables y con las escotas fijas o semifijas. Cada timón está inclinado 14 grados, en función de la escora de diseño, del momento adrizante y de un análisis de los timones y condiciones de navegación de barcos similares. Cada timón está posicionado de forma tal que el de barlovento vaya elevándose según la escora: A medida que aumenta la eficiencia del perfil, disminuye el área sumergida total, esto es bastante estándar en barcos de popa ancha y nos permitió a nosotros mantener el control con timones que parecen ridículamente pequeños.
  • Casco: El volumen del casco está definido por el desplazamiento y este está definido por los materiales, que a su vez están condicionados por el presupuesto (el desplazamiento total del barco sin tripulantes es de 740kg –no es un barco liviano-). Uno siempre quiere hacer un barco más liviano, pero eso cuesta más dinero. Pese a esto, el rocker del cuerpo sumergido se mantuvo en el mínimo aceptable, hundiendo la roda unos 50mm y dejando el espejo a ras de agua en posición de reposo. El casco tiene hard chines (si, muy a la moda), lo cual genera un buen porcentaje adicional de estabilidad inicial y, sobretodo, estabilidad direccional. Un barco diseñado para regatas de circuito en vientos medios y bajos obedece a una lógica totalmente distinta, un casco completamente redondo con una manga menor cobra más sentido (J70, por ejemplo). Adicionalmente el gran volumen popa permite mejorar la vida de quien le toca dormir en “el ataúd” bajo los asientos del cockpit. El casco de Omora en general es bastante tradicional: Maximización de eslora en flotación, ángulo cerrado de entrada de proa en el plano de flotación y estabilidad direccional mediante formas poco abruptas, que hacen al barco muy liviano al timón y sorprendentemente estable en su rumbo.
  • Velas: Las velas fueron construidas con material de velas de segunda mano, nuestra forma de producción de velas es tradicional. Modelación tridimensional y forma definida por corte de paños y curva del gratil. Esta es un área en la cual debemos aprender mucho y, en el caso de Omora, las velas fueron fabricadas con máximo apuro. Sentimos que el barco está aún lejos de su máximo potencial, principalmente por este factor, sin embargo la autonomía en fabricación y modificación de velas nos ha permitido borrar los límites de financiamiento y dependencia en nuestros procesos de diseño. Una máquina de coser es una inversión que se paga muy rápidamente en cualquier escuela de vela.
  • Bulbo: El bulbo está construido con planchas de acero de 20 [mm] cortadas y soldadas, y cubierto por un fairing de masilla y fibra de vidrio, llegar de una “torta” de planchas soldadas a un torpedo naranjo pulido fue una labor no despreciable... Estas chapas de acero fueron cortadas en un oxicorte numérico de un astillero local, dado que esta es una de las pocas herramientas que la Universidad no posee. Su costo en plomo hubiese sido considerablemente mayor y está inversión era imposible (pero si quieren fabricar otro Omora más eficiente: Mástil de carbono y bulbo de plomo)
  • Roldanas: Uno de los problemas que se enfrenta a menudo al equipar embarcaciones con poco dinero es que en el mundo de las roldanas comerciales las hay de dos tipos: las prohibitivamente caras o las de baja calidad. En este escenario, un alumno de ingeniería mecánica (José Mayorga) tomó el desafío de desarrollar una roldana “inhouse” que fuera accesible para nosotros y que tuviese el estándar de las roldanas de gama media o alta de las marcas comerciales. La roldana requirió de la convergencia de piezas impresas y torneadas, modelaciones estructurales y ensayos destructivos. El producto final, construido en dos tamaños, nos permitió equipar el bote completo. Como medida de reducción de costos, el barco solo se equipa con cornamusas, no tiene ni mordazas ni stoppers (excepto una mordaza en la escota de mayor).
  • Foils: Existe un plano y la intención de experimentar con foils de asistencia a estabilidad lateral en Omora, sin embargo el tiempo y la necesidad de refinar nuestro proceso de producción de foils, nos ha obligado a retrasar ese desarrollo algunos meses.

Un punto relevante de este proceso de diseño y de cualquiera que involucre desarrollo de ingeniería, es la elección de herramientas y métodos que permitan llegar a un resultado suficientemente bueno, en un tiempo razonable, bajo un presupuesto determinado. Uno podría hacer modelaciones de fluidos durante días y optimizar el conjunto. Con más tiempo o más presupuesto siempre se puede hacer algo más preciso ya que nuestra capacidad como ingenieros puede llegar mucho más allá. Omora cumplió completamente nuestras expectativas, navega rápido, es ágil y su apariencia refleja la dedicación de cada detalle. En palabras simples, es un bote fantástico, y en Valdivia con Ayakou y Omora, nos estamos acostumbrando a navegar botes rápidos, bien diseñados y autoconstruidos.

Modelo cooperativo:

El mayor mérito de este proyecto, sin embargo, no es el rigor técnico ni la calidad del resultado, sino el ejercicio de trabajo colectivo involucrado en su construcción, el barco es una herramienta pedagógica en el área de construcción naval e ingeniería aplicada. Más aun, es una experiencia de trabajo en grupo y persecución colectiva de un objetivo común. Nuestras capacidades de liderazgo, cooperación, tolerancia al cansancio y a la frustración se vieron puestas a prueba durante meses, una y otra vez, y esta es realmente la materia prima de un equipo exitoso.

Formar una escuela de vela sin autonomía productiva es una labor destinada al fracaso-Esto lo sabemos todos-. Las embarcaciones importadas son extremadamente caras y tan pronto como se acaba el financiamiento de un proyecto o de un inversionista privado, y haya que renovar la flota, se acaba la escuela o se enfrentan dificultades enormes.

Las embarcaciones producidas localmente no son más baratas, a menudo son igual o más caras si uno cuantifica el valor de las horas trabajadas, pero un club de vela tiene justamente cantidades ilimitadas de trabajo voluntario. El dinero, en cambio, no puede ser producido a voluntad, en este escenario resulta bastante lógico adoptar técnicas constructivas que sean tal vez intensas en términos de mano de obra, pero económicas en la adquisición de materias primas e “inteligentes” en el uso de los recursos locales disponibles.

Ser miembro del Club de Yates UACh tiene un valor de 3 mil pesos mensuales para estudiantes y 8 mil pesos mensuales para externos. Esto financia la mantención del club, pero el desarrollo de proyectos complejos como Omora está subvencionado por la Universidad. Con el pago de ese monto uno adquiere el derecho a usar cualquiera de los veleros del club, bajo la sola condición de colaborar con el club. Para los alumnos de la facultad eso se traduce habitualmente en poner horas de taller o de ingeniería. Para los miembros externos del club su aporte a veces consiste en organizar charlas, gestionar postulación a proyectos, etc. O trabajar en el astillero lijando con todos los demás.

El astillero de la Universidad Austral es un punto de reunión, es un centro deportivo y es la plataforma sobre la cual la creatividad, el deseo de colaborar y aprender encuentra una manifestación física y palpable. Los miembros de este astillero fabricaron Omora, la pieza de ingeniería que todos imaginamos en conjunto y la cantidad de horas puestas por cada uno de ellos deberá ser motivo de orgullo por el resto de sus vidas.

Fue mi honor el compartir el desarrollo de este proyecto con todos los miembros del club y es nuestra satisfacción la de ver en Omora una pieza de ingeniería que sirve de monumento flotante a la capacidad y dedicación.

La intención de compartir toda esta información es incentivar el desarrollo local, y que esto sirva como una invitación a desarrollar un entorno cooperativo, que nos aporten críticas u observaciones y, sobretodo, que creamos todos en nuestras capacidades, que entendamos que la vela en Chile puede ser la vela “de” Chile.

“…We co-operated from the beginning by publishing and freely sharing all new technical information, even though several of us were at the time competing in developing our own individual design marques.” Frank Bethwaite (1920-2012), about the development of the NS14 Class.

 

Daniel Bravo, Navegante y, a veces, Ingeniero.
Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

FUENTE: Windmade.cl (https://www.windmade.cl/noticias/19_omora-un-ejercicio-de-trabajo-colaborativo-.html)

 

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Presentan registro audiovisual del primer velero oceánico construido por el Club de Yates UACh

Este miércoles 17 de junio, a las 20 horas, se estrena vía online el material que describe el proceso de construcción y travesía inaugural de OMORA, embarcación construida íntegramente en la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral de Chile.

 

A través de una exhibición virtual por medio de las plataformas Facebook, Instagram y Youtube, la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral de Chile y el Club de Yates UACh invitan al estreno del registro audiovisual “OMORA”, que muestra el proceso de construcción y posterior travesía del primer velero oceánico construido en el Campus Miraflores.

OMORA, embarcación de fibra de vidrio y de 5 metros de eslora, tiene capacidad para 4 personas y es fruto del trabajo en conjunto entre diversos laboratorios y unidades de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería UACh, lo que hizo posible la fabricación, diseño e impresión de gran parte de sus piezas, como el casco, mástil, quillote, velas, roldanas y ancla, y que la hacen única en su tipo. 

Sobre la presentación, que se enmarca en las actividades de los 60 años del Club de Yates, el Decano de la FCI UACh, Dr. Richard Luco, sostuvo que el material registrado “es parte de un trabajo en equipo que se retomó hace algunos años, y que marca un punto de partida de un nuevo camino y un nuevo andar del Club”.

El registro describe cómo surge la idea y el proceso de construcción del velero oceánico OMORA (que en lengua Yagán significa “Colibrí”), y parte de su travesía inaugural realizada en febrero de este año y que conectó Valdivia – Calbuco, ciudad en la cual el CYUACh participó del Segundo Encuentro Náutico de Navegación 2020. 

José Mayorga, estudiante de Ingeniería Civil Mecánica y Presidente del CYUACh, indicó que en la grabación “además de ver como surge la idea, veremos todo lo que es el proceso constructivo con detalles bien interesantes”.

La actividad esta agendada para este miércoles 17 de junio, a las 20 horas, y se puede seguir por las cuentas @clubdeyatesuach en Instagram, y por Club de Yates UACh en Facebook y Youtube.

Asimismo, para el viernes 19 de junio, a las 21 horas, el Club de Yates UACh está organizando un conversatorio vía ZOOM, abierto a todo público, donde se abordará junto con los tripulantes de la travesía más detalles del registro y construcción de OMORA, enlace que puede ser solicitado al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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